Ojalá nunca te falte lo invisible.

Hoy toca escaleras, está aprendiendo a alcanzar sus sueños.

Y, por supuesto, zapatillas. Las más viejas y usadas pero llenas de historias.

Ríe desde que a las 7 se levantó.

Piensa que echarle agua (a los sueños,  a las personas…) parece un plan perfecto.

Le gusta estar atenta a ocasiones raras. Y ojalá pudiera ver el mundo más veces lo  extraordinario y lo poco común.

Escalar palmeras, en esta ciudad, es una de las cosas que más le gusta. Empieza en la raíz, tronco y cuando llega  a las hojas, junto a ellas, realiza la fotosíntesis.

Ha empezado a llover y como fan de la nostalgia piensa que si uno sueña fuerte, si añora fuerte… al final se cumple.

Pequeña miedosa agarrada a cualquier rama. No miraba todo lo que como ella buscaba libertad y se mantenía en el ojala.

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